sábado, 25 de enero de 2014

¿Y quién nos los devuelve?

Llegó la hora queridísimos amigos, pues ya los considero amigos más que lectores, de abandonar un poco el sentimentalismo y el deporte, al menos por una publicación y referirle unas líneas a aquellos que no las merecen, pero a los que hay que otorgárselas de todas maneras. No les hablo desde la ficción ni desde el inconciente, les hablo de esos que arrebatan la soberanía y la identidad de un país en nombre de "lo Nacional".

Algunos ya no están en este mundo y lo lamento profundamente, lamento que no hayan cumplido la más dura condena que se le puede impartir a un asesino, genocida y vende patria, lamento que no hayan pasado una vida plena e interminable en una mugrosa cárcel del conurbano bonaerense, lamento que no hayan sufrido lo mismo que le hicieron sufrir al pueblo argentino.

Festejo el gol de Maradona, pero eso no nos recuperó las Malvinas; festejo el Mundial del '78 aunque con cierto silencio y dudas sobre su legitimidad, pero eso no nos devolverá a las 30.000 que aún reclaman desde algún lado su identidad; festejo la guerrilla urbana y su resistencia ante el terrorismo de Estado aún siendo torturados. 

Repudio la sangre que derramaron y la mancha enorme que dejaron sobre el suelo argentino; repudio sus discursos a merced de la borrachera y los disparatados actos de cobardía; repudio a la maldita e injusta muerte que no dejó que cumplan una larga condena en prisión. 

Hablo de ellos, personas que ni merecen ser nombradas, pero de las que ya dijimos NUNCA MÁS.

jueves, 19 de diciembre de 2013

La patada al 10

"Patada" es una palabra extraordinaria diría yo, sobre todo si se refiere a términos futbolísticos. Podríamos ponernos a analizar cómo el recurso de la patada afecta al juego y de qué maneras se puede usar para aplicarla como una forma dentro de la estrategia en los 90 minutos, sin embargo perdería su toque magistral que la define por si misma. Risa, dolor, llanto y hasta algunas veces algo de odio, todo eso genera un simple guadañazo que puede terminar con la carrera de un rival.

Pues bien, hablemos de la patada como el más bello arte en el fútbol, lo que lo diferencia de otros deportes. Muchos podrán decirme que el básquet, el rugby y el hockey son deportes de contacto y no se los voy a negar, pero en ninguno de estos la patada es una expresión tan liberadora y llena de emociones, en los mencionados deportes es tan solo una infracción y hasta puede ser considerado un acto de "cobardía". Por eso el fútbol es tan distinto, el golpe al rival es visto como estético, como parte del juego y a veces como la distinción de algunos jugadores que lamentablemente no llegaron a la pelota y terminaron llevándose el tobillo del adversario.

La reglamentación del fútbol FIFA a nivel mundial indica que todo intento de frenar el juego debe ser sancionado, pero a quién le importa si se le pega un buen murraso al 10 que se iba cara a cara con el arquero. Todo hincha de fútbol (sobre todo si es de la escuela de Bilardo) disfruta casi tanto como un gol una aplicada del defensor a la pierna del rival, claro que depende luego de la inteligencia de quien infringe el foul para no ser expulsado.

Los más grandes jugadores de la historia del fútbol no se definieron solo por sus cualidades líricas, sino que también eran cracks al momento de las patadas. Es imposible olvidar el cabezazo de Zidane a Materazzi en la final de la Copa del Mundo contra Italia, la patada voladora del gran Diego Maradona jugado para el Barcelona, o las innumerables e inentendibles reacciones de Cantona dentro de la cancha. Si quieren venirse al aspecto local, nos ponemos algo más rústicos, pero no menos eficientes con Juan Krupoviesa y aquella patada en un Boca-River al Rolfi Montenegro, el eterno Ruggeri y su intento de llevarse los ligamentos y meniscos de José Luis Chilavert, y finalmente quien no podía faltar en esta lista, el gigante y temido "Satanás" Páez.
El arte de pegar no es propio del boxeo, el fútbol lo utiliza de una manera tan sutil que enamora a todo el que ve esa acción. Ser un distinto implica no solo saber manejar la pelota, sino también implica entender cuándo es momento de lesionar al habilidoso del otro equipo, al que la pisa, tira caños y mete centros llovidos al segundo palo. El arte de pegar es maravilloso y una verdadera joya del fútbol que tenemos, ojalá que, al igual que los taquitos y los caños, no se pierda nunca.

Para el que entiende no hay nada más lindo que escuchar el "siga, siga" del árbitro ante tremenda barrida al talón de aquíles del contrario, y para el lírico, un calvario saber que tras uno o dos caños recibir ese bello guadañazo volador directo a las rodillas para que aprenda a respetar al rival. Lo dije en post anteriores y lo vuelvo a decir, no hay nada más hermoso que el fútbol y sus hermosas patadas.

viernes, 6 de diciembre de 2013

Reflexiones a 6 meses de Brasil 2014

Déjenme hablarles de algo que aún no entra en mi cabeza. Algo que le importa a miles de millones de personas y que solo ocurre cada 4 años, algo que pocas personas organizan pero que muchas disfrutan, sufren, lloran y enseñarán a próximas generaciones. Les vengo a hablar mis amados lectores, del Mundial.

Es increible como 32 países matarían por presenciar este evento casi utópico, como cada hincha de este precioso deporte, el más hermoso del mundo si se me permite decirlo así, cruza los dedos y cumple cada una de las cábalas con tal de ver a su equipo disputar esta competición. Cuando llega el mes del Mundial nada importa, el trabajo pasa a ser una rutina que se corta por los partidos, el estudio queda olvidado completamente y es cambiado por estadísticas, y los amigos son aquellos con los cuales se desarrollan las más analíticas charlas sobre fútbol y táctica.

Es en ese mes que debatimos si Messi o Maradona, si un 3-4-3 o un 4-4-2 es lo mejor para el equipo, si esa jugada fue fuera de juego o lo valida un rebote que solo ven 2 o 3 personas en el universo. Nada importa, somos capaces de hasta soportar un Suiza vs. Irán 0 a 0 con tal de imaginar cómo puede llegar a afectar al equipo del país ese resultado.


Impensado es que el mundo del deporte más hermoso de la humanidad tenga esta cita 1 vez cada 4 años, para luego dejarnos con la monotonía de un Barcelona o de un Chelsea, sabiendo que ya son equipos armados y que uno nunca lloraría por la eliminación de alguno de estos. Intentaron crear un "Mundial reducido" en los Juegos Olímpicos para calmar las ancias de nosotros, los futboleros, hasta creyeron que inventando la "Copa América" iban a aflojar con la tensión, pues se equivocaron amigos.

Hoy fue el sorteo del Mundial 2014 con sede en Brasil, y con la presencia de aquel que supo debutar con un pibe y de una presidenta que hizo un minuto de silencio por Mandela y no por los manifestantes que asesinó a través de la represión, Argentina ya tiene grupo de debut. Vamos a estar 6 meses analisando cómo juega Irán, Bosnia y Nigeria, pero lo que no nos vamos a sacar de la cabeza va a ser esa presea, ese título hermoso y casi intocable que, esta vez, parece cada vez más cercano.

Antes Maradona, nuestro Dios del fútbol, y ahora el intento de heredero que parece el frágil de Leo Messi, nos dan la ilusión de volver a tocar el cielo con las manos, ese cielo que le pertenece al primeramente mencionado, y que el segundo no quiere ser menos. El Mundial es la vida del amante del fútbol, un mes en el que llora, rie, ama, odia, insulta, pero por sobre todas las cosas VIVE el fútbol.

A 6 meses del mes más importante de los próximos 4 años y esperemos que, como aquellos meses del '78 y del '86, sea inolvidable...

miércoles, 27 de noviembre de 2013

La boludita de Greenpeace (por Nicolas de La Plaza)

La imagen de Camila agarrando los barrotes, con el peinado de una chica de 20 años. Con mirada entre guerrillera y entusiasta de mirar tele con la mamá. Camila, en sus twits, decía que estaba aburrida, que no le entendía el sentido a la vida, que buscaba hacer algo por algo, pero no sabía qué ni por qué. Si le agregás una pizca más de angustia cerraba su profile en el de una suicida.

Greenpeace es una organizacion mafiosa, facista, ya antigua, desfasada, cavernícola, neomedieval, pero por sobre todas las cosas es capta-boludos. Boludos como Camila, que le deprimía dormir la siesta.

El lenguaje de Greenpeace es difuso, vive de golpecitos insignificantes. Estilo el boludo de Pergolini vestido de oso yogui. En Europa salen a andar en bici en culo para incentivar quién sabe qué protesta por las pieles. En Europa está lleno de Camilas. En los 80 se escuchaba punk y se inyectaban heroína, en los 90 lo mismo, en el 2000 paso algo, la generación “película The Beach” con Di Caprio cazando tiburones en una comunidad neonazi. 23 boludos autopresos en una isla esperando el viajecito mensual al continente para que le traigan baterías para el GameBoy. Subsumidos en la exageración simbólica fetichista de los efectos del porro, toda la vida rodeando eso, un pucho que te marea.

La generación del 2000 aburrida y sin drogas duras estaba condenada a desaparecer bajo el vil sistema que dejamos atrás en los 50, el tipo que labura, la madre que hoy labura, los chicos al colegio. Un flagelo.
Pero llegó el fracking, un sistema de extracción de petróleo a 3000 metros de profundidad promedio que imprime nanofracturas en reservorios de petróleo y gas para extraerlo. Igual que el de toda la vida de los últimos 120 años, pero con un toque extra. Un toque extra que permitiría a los boludos de The Beach seguir jugando con sus GameBoys en los recreos de jugar a ser granjeros. Antes que los masacren los buenos.

The Beach, dirigidos por una nazi casada con otro nazi, comiendo lechuga y tomando agua de lluvia, parece ser el modelo de civilización nueva que nos ofrecen los eco-fascistas de Greenpeace, una organización escindida de otras “fundaciones” anteriores que se dedicaban a expulsar de sus tierras a miles de pobladores africanos para hacer “reservas naturales” en donde puedan pastar elefantes, mientras condenaban a millones de seres humanos a vivir confinados en zonas no fértiles, alimentados por misioneros y luego la ONU.

Los mismos que hoy no quieren que haya petróleo, porque invirtieron todo su dinero en acciones de empresas de generación de energías alternativas al petróleo que son obsoletas.

Camila es una boludita de 20 años como muchas otras que les “deprime” ir a laburar. Del otro cuarentón hoy liberado hablare en otra edición, porque merece un artículo aparte.

viernes, 20 de septiembre de 2013

Te quiero... pero como amigo

Hasta ahora pensaba que la peor frase que te puede decir una mina es: “Tenemos que hablar…”. Pero no, nada que ver, la peor frase que te pueden decir es: “Yo también te quiero… pero solo como amigo”. Eso significa que para ella sos el tipo más simpático del mundo, el que mejor la escucha, el que más sabe de su vida y sus más íntimos secretos, el ser humano más extraordinario de la tierra… pero que no va a salir con vos NUNCA. Va a salir con un impresentable, un hijo de puta, un pelotudo que sólo quiere culear con ella y cagarla permanentemente.

Eso sí, cuando el otro se mande una cagada, ella te va a llamar para pedirte consejo. Es como si vas a buscar trabajo y te dicen: -Señor, es usted la persona idónea para el puesto, el que mejor currículum tiene, el más preparado… pero no lo vamos a contratar. Vamos a tomar a un incompetente que no sepa hacer nada y se mande una cagada a cada rato. Eso sí, cuando se mande una cagada: ¿lo podríamos llamar a usted para que nos saque del quilombo?’

Me pregunto, ¡¿qué carajo hice mal?! Fuimos al cine, nos cagamos de risa, pasamos horas tomando café… ¿A partir de qué café nos hicimos amigos? ¿Del quinto, del sexto? Mierda, eso se avisa. ¡Un café menos y ahora estaría en la cama conmigo! Para ellas un amigo se rige por las mismas normas que un tampón: porque podes ir a la pileta con él, montar a caballo, bailar… Lo único que no podes hacer con él, es el amor. Es que si lo pensás fríamente: si para una mina considerarte “su amigo” consiste en arruinar tu vida sexual, ¿qué hará con sus enemigos?

viernes, 26 de julio de 2013

La máscara de los boludos

¿Alguna vez se pusieron a pensar que hasta el propio lenguaje comprende un esteriotipo? No hablo de ortografía, me refiero a las formas de expresión de las ideas, las palabras empleadas, los usos que les damos y lo habitual de estas.

Hoy les vengo a hablar mis queridísimos lectores, de gente hipócrita, que pretende resaltar con palabras refinadas para separarse de la masa popular. Esta gente que cree que es única y va "contra los paradigmas", emplea palabras de difícil conocimiento o no demasiado habituales para el uso popular. Para darles un ejemplo, un boludo podría haber titulado esto como "la contracara de la ética en el lenguaje popular", intentando así desprenderse de algún lector desinteresado y atrayendo a otros idiotas que se creen refinados.

Voy a decirles algo amigos, lamentablemente el lenguaje es solo la máscara que emplean estos boludos para sentirse superiores, a todo eso agrégenle actitudes y pensamientos ególatras como por ejemplo el de creerse "progresista" o de considerarse como alguien que ayuda a las personas, cuando en realidad es él/ella quien comienza con la indirecta discriminación. En mi vida conocí mucha gente así, y es llamativo como ahora más que nunca me doy cuenta de estas mañas que me apenan y reflejan una inutilidad claramente denotada.

Así pasaran sus vidas estas personas, creyendo ser algo que no son y sintiéndose confundidas quizá un poco más adelante en sus vidas. De todas maneras, esta hipocresía es incurable, y es algo de lo que lamentablemente serán víctimas toda su vida y lo sufrirán sus afines. ¿Así que ayudás a los que lo necesitan pero no vas a ciertos lugares porque no te gustan las personas que acuden ahí? Gente boluda, gente estúpida, que se refugia en su habla.

lunes, 22 de julio de 2013

Fútbol de reprimidos (AFA Plus y otras mentiras)

Ya estamos hartos de ver en los diarios titular "los violentos ganaron de nuevo" o "el fútbol se cobró otra víctima", sabiendo que nada va a cambiar al otro día. Si hay algo que preguntarse en estos momentos de inactividad deportiva, es qué se hace para modificar estas despreciables conductas que mancharon, y aún hoy lo hacen, los destinos de nuestro fútbol.

Si bien podemos entrar en la postura moralista e hipócrita de decir "el cambio empieza en nosotros", debemos entender que la agresividad o rebeldía que produce el fútbol es una expresión de estallido ante la constante presión rutinaria que se siente. Cuando el individuo se identifica con su equipo, le toma cariño, y ese cariño lo hace ver como un ser libre, que sigue los rumbos de su equipo, y está dispuesto a hacer todo para defender esa ilusoria libertad que se le presenta.

Más allá de esta sociológica teoría propiamente desarrollada, creo que es importante no volcarnos hacia posturas tan extremistas, pero si seguir analizando estos puntos. El hincha deja de ser un espectador, y se ve inmerso en el juego, pero al formar parte de esa disputa de poder por los tres puntos que significa el partido, está obligado a enfrentarse con su par que puede ser el contrario o, como en la mayoría de los casos ocurre, la policía.

Aún pretendo entender de qué han servido los controles policiales o la rigurosa aplicación del "derecho de admisión" en los estadios argentinos, pero estos intentos inútiles de lograr la paz en el fútbol han llevado a la magnífica idea de la AFA Plus. Por si no saben, este mecanismo permite el acceso de los hinchas con carnet de socio (que puede ser de adquisición fraudulenta) y con el registro de sus huellas dactilares, permitiendo así la fácil identificación de quienes habían efectuado desmanes en anteriores ocaciones.

Para registrarse en este sistema, el hincha debe sacarse fotos de ambos perfiles, de frente y mirando hacia arriba y abajo, para ser reconocido por las cámaras de seguridad de la policía. Sin embargo, al terminar el trámite, los encargados de administrar las operaciones de este sistema le entregan al hincha un comprobante con una serie de explicaciones. Este anexo manifiesta que el simpatizante pasa a ser reconocido por la Presidencia de la Nación como aficionado de tal equipo, por lo que no podrá asistir a estadios para ver partidos ajenos al que simpatiza, por ejemplo una persona de La Plata que se empadrona como hincha de Boca, no podrá asistir a un clásico Estudiantes-Gimnasia si así lo desea.

Lo llamativo del anexo es que además de atentar contra la belleza del fútbol y alentar el fanatismo por un equipo (alentando así la violencia con la teoría previamente desarrollada en el segundo párrafo), es que aclara que este aficionado debe ser conciente de los riesgos que puede sufrir en un evento deportivo. ¿Acaso AFA se está lavando las manos? No lo sabemos, pero este intento desesperado por frenar la violencia debe ser riguroso, porque es de saber que las filas de cacheos y controles se abren cuando ven llegar en masa a las "barras bravas", por lo que la AFA Plus sería un fracaso, de hecho, otro fracaso que se sumaría a la interminable lista de errores que ya se cobró decenas de muertos.

Esperemos por lo menos, que este intento por frenar la violencia en el deporte que llamaron "AFA Plus", sirva como chaleco anti-balas o como posible arma de defensa ante ataques externos, de otro modo, aún queda mucho por aprender de nosotros mismos.